En una organización infantil de Pikine, Senegal, algunas niñas aprendían costura como parte de actividades vinculadas al comercio justo. En una pequeña sala, con la puerta abierta y la luz entrando desde el exterior, una niña trabajaba cerca del bastidor de la puerta.
La escena mostraba algo sencillo: aprendizaje, concentración y un oficio que forma parte de la vida cotidiana de muchas mujeres en distintos lugares del mundo.
Aquella niña probablemente sea una mujer adulta. Tal vez madre, tal vez dedicada a otro trabajo, quizá aún vinculada a la costura.
En el Día de la Mujer, la imagen recuerda que muchas trayectorias femeninas comienzan en espacios discretos, donde el aprendizaje, el trabajo y la oportunidad construyen, poco a poco, el futuro.
